Usted que haría… ¿mataría al terrorista o intentaría desarmarlo para llevarlo ante la justicia?

15/Oct/2015

Hatzadhasheini.com, por Gabriel Ben Tasgal

Usted que haría… ¿mataría al terrorista o intentaría desarmarlo para llevarlo ante la justicia?

La presente ola de atentados terroristas palestinos se
caracteriza por acciones individuales, y muchas veces impulsivas, que son
prácticamente imposibles de prevenir por un servicio de inteligencia estatal.
¿Cómo se puede evitar que un palestino se nutra de un relato falso que lo lleve
a asesinar otro ser humano con un desatornillador? Para derrotar éste tipo de
terrorismo resulta imprescindible eliminar el clima motivador de ese estado
mental.
Personas poco informadas sobre la costumbre islamista-palestina
de falsear la verdad para promover sus objetivos, entre estos muchos medios de
comunicación occidentales, han fabricado justificaciones y alicientes que ni
siquiera fueron sopesados o expresados por los líderes palestinos. Afirmaciones
tales como “la frustración por el proceso de paz crea la actual ola de
violencia”, “la frustración económica y social crea ese clima” o “la
continuación de la construcción en las colonias provoca todo este terrorismo”
se muestra como afirmaciones surrealistas cuyo único objetivo es transformar al
agredido (Israel) en el provocador y culpable de su propio asesinato.
Limitémonos a deducir que los palestinos realizan los
presentes atentados terroristas simplemente porque los beneficios que suponen
lograrán con sus acciones son superiores a los costos que creen deberán pagar.
Beneficios versus costos.
La realidad específica del actual enfrentamiento entre
Israel y los palestinos, más sus aliados entre una parte de los
árabes-israelíes, nos presenta un dilema especialmente duro.
Es imposible que las fuerzas de seguridad de Israel,
policías o soldados, puedan estar en todos los lugares en donde se puede
producir un atentado terrorista. Siendo así, no en vano varios líderes
nacionales pidieron que el que posea permiso para portar armas no dude en
llevarla para reducir a posibles atacantes. Paralelamente, hacen su agosto los
negocios que venden todo tipo de artefactos de defensa personal. La consigna
básica es que la atención y alerta de cada uno de los civiles y las acciones
pro-activas de las personas capaces de detener un asesinato pueden reducir
considerablemente los efectos del terrorismo palestino.
El gobierno no lo expresa ni ha habido ninguna declaración
administrativa al respecto, pero la sensación imperante en estos momentos es
que si un terrorista ataca es “mejor que no salga con vida”. Los portavoces
palestinos afirman que todos los agresores entre sus filas han sido linchados
por los israelíes injustificadamente. A ellos poco les importa que haya cientos
de filmaciones que demuestran que sus declaraciones son actos reflejos de su
arraigada mitomanía. Sin embargo, algunas imágenes de los últimos sucesos
elevan preguntas sobre la necesidad de ejecutar a un atacante cuando
aparentemente, ha soltado su cuchillo o si se justifica la reacción de civiles
que se lanzan para golpear a un terrorista cuando sus capacidades agresivas han
sido neutralizadas.
En otras olas de atentados, neutralizar y detener al
terrorista para sacarle información era un activo no despreciable. Ahora,
cuando las acciones terroristas son individuales y son realizadas por
radicalizados no institucionalizados en organizaciones terroristas, el valor de
la detención se reduce.
Una aclaración importante: Un civil palestino que porta un
cuchillo y ataca… una civil palestina
que intenta atropellar para asesinar judíos… deja inmediatamente de regir sobre
él/ella el status de “civil”. Se trata de una acción militar y la respuesta
militar acorde es neutralizar la amenaza del agresor. No estoy entre los que
creen que los palestinos tienen derecho a disparar cohetes contra Israel
“porque están en guerra” mientras que los israelíes deben actuar de acuerdo a
las “leyes de la paz”, suponiendo de forma maniquea que Israel no debería
atacar a su atacante sino que debería detener al terrorista y someterlo a
juicio (incluso si este terrorista se encuentra en el corazón de Gaza). Hay que
decirlo claramente, o las reglas de la paz rigen sobre palestinos e israelíes o
lo mismo ocurre con las leyes de la guerra.
Aquel civil israelí que mata a un terrorista puede
argumentar que el agresor puede portar otras armas tras haber soltado el
cuchillo o que un segundo disparo era obligatorio para impedir que el
terrorista huya. La frontera entre valoraciones militares y legales y la
sensación que “debemos imponer la ley del talión” no siempre se presenta
impoluta.
Por contrapartida… veamos qué sucede si el terrorista sale
vivo y es detenido por las fuerzas de seguridad de Israel. Lo que sucederá con
él o ella es que será sometido a un juicio y luego será enviado a prisión por
una decena de años. Desde ese momento, la Autoridad Palestina comenzará a
pagarle a la familia del terrorista entre 2000 a 4500 u$ (de acuerdo a la
cantidad de personas que asesinó), que es mucho dinero en la calle palestina,
el terrorista además elevará su status social convirtiéndose en un mártir de la
causa, calle y plazoletas podrían llevar su nombre y su familia será honrada y
bendecida por todos. Si el terrorista es fiel a Allah, atacará convencido que
tras morir recibirá 72 vírgenes y se sentará en la mesa junto a Mahoma y los
sabios del Islam. Ese mismo terrorista puede suponer, desgraciadamente, que
puede recuperar su libertad en alguno de los intercambios que se producirán en
un futuro “Caso Guilad Shalit”.
Si el terrorista supone que puede llegar a salir con vida de
su atentado entonces el beneficio podría superar ampliamente los costos de su
accionar. Si por el contrario considera que morir asesinado es el mejor camino,
la racionalidad explicada en las últimas estrofas pierde todo sentido.
En un mundo ideal, deberíamos aspirar a desbaratar una
amenaza terrorista utilizando una fuerza mínima. En la realidad del conflicto
palestino-israelí, los dilemas son únicos, complejos… y hasta estratégicos.